PARA TODOS LOS PÚBLICOS
Sala Rekalde. Del 2 de Marzo al 7 de Mayo de 2006. Bilbao.
Txomin Badiola, Cecilia Barriga, Anat Ben David, Bene Bergado, Blami, Daniele Buetti, Minerva Cuevas, Kajsa Dahlberg, Tracey Emin, Chus García Fraile, Miguel Ángel Gaüeca, Guerrilla Girls, Immo Klink, Jakob Kolding, Chris Korda, Elke Krystufek, Matthieu Laurette, Cristina Lucas, Mateo Maté, Carmen Navarrete, Itziar Okariz, Pripublikarrak, PSJM, Jill Sharpe, Carly Stasko, Zhou Tiehai, Mark Titchner y Li Wei.
En los últimos años la cuestión del espacio público está siendo
objeto de nuevas reflexiones y definiciones que destacan el vertiginoso
desarrollo que a lo largo del siglo XX han experimentado los
medios de comunicación social ampliando y transformando la
noción tradicional de espacio público. De hecho, los llamados mass
media se han convertido en los principales transmisores y productores
de “información” superando con creces cualquier cota de cobertura
e influencia imaginable en el pasado. Se inaugura así una época
en la que los mass media han alcanzado el estatus de arterias vitales para las sociedades
contemporáneas y en la que, paradójicamente, las industrias del entretenimiento y la
publicidad han pasado a ocupar un lugar central en la generación y regeneración de políticas
sociales. Al mismo tiempo el espacio público transformado en un escaparate para
el márketing de los intereses comerciales apenas deja lugar a manifestaciones espontáneas
de la ciudadanía. Este complejo panorama, anegado por los mensajes publicitarios,
se estructura según el paradigma hipercapitalista, lo que a menudo dificulta la tarea de
aislar las políticas económicas de las culturales.
Pero, ¿qué papel juega el arte en estos procesos políticos? Buena parte de las cotas
altas de la estructura jerárquica de los mundos del arte sigue asumiendo los ideales
románticos que al mismo tiempo que admitían que el y la artista pueden ser críticos/as
con la sociedad, fomentaban la idea de que la verdadera función del arte era su propia
expresión y de que el y la artista no deberían verse reducidos/as a las preocupaciones
políticas y sociales diarias. Frente a esta postura, los movimientos artísticos que han
desarrollado las teorías marxistas sobre el conflicto social, y otros colectivos como
el feminista formados en torno a la vindicación de derechos civiles, se han ocupado de
denunciar que precisamente es disociando los términos arte y sociedad como se
perpetúa el statu quo de la desigualdad. Este conflicto ha resonado en los debates del
siglo XX sobre la relación entre arte y política. Debates que se han centrado en cuestiones
que siguen siendo relevantes en la actualidad: ¿el uso del arte para la propaganda
implica la subordinación de la calidad estética del mensaje? Por otra parte, ¿pueden
separarse de los valores ideológicos los criterios para juzgar la calidad estética?
En las décadas de los 50 y 60 del siglo XX la Internacional Situacionista (probablemente la corriente artística influenciada por el marxismo que más trascendencia ha tenido)
desarrolló varias estrategias artísticas para combatir las tradiciones decimonónicas que,
entre otros asuntos, avalaban la supuesta “inocencia” del arte. Entre estas estrategias
situacionistas una, el détournement, destaca especialmente por estar sobrevolando los
marcos conceptuales de la comunidad artística en los últimos años. Según Guy E. Debord
y Gil J. Wolman (1956) détournement es la apropiación indebida y la descontextualización,
con la consiguiente pérdida de significado, de elementos que nada tienen que ver entre sí
y su reunión en un nuevo conjunto significativo. Tergiversación como un juego que surge
de la necesidad de invertir o subvertir todos los elementos del pasado cultural, como una
negación del valor de esa vieja organización de la expresión que tiene que ser superada.
En "Para todos los públicos" 28 artistas de dentro y fuera de nuestras fronteras redefinen
el concepto de espacio público tradicional. La exposición da cuenta de los diversos
discursos críticos que, desde el arte y otros frentes, vienen cuestionando en los últimos
años los usos y los abusos impuestos a la ciudadanía por las estrategias de mercado
incidiendo en las revolucionarias teorizaciones feministas sobre la división entre lo
público y lo privado. Asimismo, la muestra denuncia los contenidos sexistas y otros intereses,
tanto económicos como ideológicos, que, a menudo, configuran estos espacios
hegemónicos. Las piezas que mostramos en la exposición se pueden considerar ejemplos
contemporáneos de détournement. En ellas se realiza una tergiversación del
mundo de la publicidad, la cartografía, el urbanismo, el cine, la propia escritura y de
todo tipo de imágenes y medios de comunicación. Y lo que es más importante, se persigue
tergiversar las proposiciones del propio espectáculo cuestionando incluso la creación
artística y el mercado del arte. Con frecuencia estas obras están compuestas
de elementos prefabricados: citas, pasajes de obras literarias, fragmentos cinematográficos,
de cómics, mapas, etc... Todo descontextualizado y dotado de una significación
nueva en un ejercicio de crítica del lenguaje como ideología, es decir, del lenguaje
como instrumento de dominio y de poder.
El título de la exposición, "Para todos los públicos", también expresa la voluntad de reunir
el trabajo de artistas preocupados y preocupadas por estas cuestiones, con la intención de desafiar la perversa maquinaria de la denominada “dictadura de la audiencia”,
según la cual los contenidos críticos no interesan al gran público.
Xabier Arakistain. Comisario de la exposición.












