TREPAR EDIFICIOS
BilbaoArte. Del 11 de Abril al 13 de Junio de 2003. Bilbao.

Itziar Ocariz (San Sebastián, 1965) ha hecho de su obra un aparato que ahonda en las tensiones tanto personales como sociales, haciendo hincapié en la relación individu@/sociedad desde la perspectiva feminista. Con la adopción del lema "lo personal es político" el movimiento feminista iniciaba una nueva etapa en la década de los 70 que superando la noción abstracta de individuo, ha buscado un concepto que asuma el factor constitutivo de toda existencia humana y social. Aquí cobra relieve la consideración de un concepto alternativo de sujeto: sujeto como posicionalidad. Esta postura concibe al sujeto como emergente de una experiencia histórica y, en este sentido, sus características internas no importan tanto como el contexto externo en que se lo sitúa. Una definición posicional de sujeto relativiza su identidad a un contexto siempre cambiante, a una situación que incluye una red de elementos (los otros, las condiciones económicas, las instituciones culturales y políticas, etc.). De esta manera, las relaciones individu@/sociedad se focalizaban desde la perspectiva de sexo y se popularizaban nuevas claves para entender el sujeto contemporáneo a la vez que se planteaban formas de actuación concretas para conseguir la igualdad social de los sexos. La obra de Itziar Ocariz cobra sentido dentro de esta tradición intelectual, social y artística feminista.
Por otra parte, desde hace algún tiempo la artista ha combinado estos planteamientos con las investigaciones de la internacional situacionista sobre la cultura y la producción artística aplicando sus conceptos de acción y deriva como metodología para su propia obra. Guy Debord en el documento fundacional situacionista proclama "...pensamos que hay que cambiar el mundo. Queremos el cambio más liberador posible de la sociedad y de la vida en la que nos hallamos. Sabemos que este cambio es posible mediante las acciones apropiadas." Así, los situacionistas se preocupan por el uso de ciertos medios de acción y el descubrimiento de nuevos -que se pueden identificar fácilmente en el dominio de la cultura y de las costumbres-, aplicados en la perspectiva de una interacción de todos los cambios revolucionarios. Desde este punto de vista, lo que llamamos cultura, manifiesta, pero también prefigura en una sociedad dada, las posibilidades de organización de la vida. Para los situacionistas la única vía experimental válida se basa en la crítica de las condiciones existentes, y en su superación deliberada. La creación no es la conciliación de los objetos y las formas, sino la invención de nuevas leyes sobre estas relaciones. Entre los diversos procedimientos situacionistas, la deriva se presenta como una técnica de paso ininterrumpido a través de ambientes diversos. El concepto de deriva está ligado indisolublemente al reconocimiento de efectos de naturaleza psicogeográfica, y a la afirmación de un comportamiento lúdico-constructivo, lo que la opone en todos los aspectos a las nociones clásicas de viaje y de paseo. Las enseñanzas de la deriva permiten establecer los primeros cuadros de las articulaciones psicogeográficas de una ciudad moderna. Más allá del reconocimiento de unidades de ambiente, de sus componentes principales y de su localización espacial, se perciben sus ejes principales de paso, sus salidas y sus defensas con la diferencia de que no se trata de delimitar precisamente continentes duraderos, sino de transformar la arquitectura y el urbanismo. Itziar Ocariz viene proponiendo una serie de acciones que según sus propias palabras "consisten en transgredir las normas de comportamiento y tránsito normativizadas". Acciones, que se desarrollan en el entorno urbano y que entienden la "deriva" como un tránsito creativo, enfatizando su carácter activo como forma de comportamiento experimental.
Después de "mear en espacios públicos y privados", que en Bilbao pudimos contemplar recientemente en el Museo de Bellas Artes en la exposición colectiva "Gaur, Hemen, Orain", en BilbaoArte, presenta "Trepar Edificios". La acción tuvo lugar en Bilbao el 26 de enero de 2003 en plena plaza circular. Una mujer trepaba la fachada del edificio de RENFE en la estación de Abando a plena luz del día y ante la sorpresa de los/as transeúntes. Esta propuesta sobre la ocupación y el tránsito del espacio público como posicionamiento ideológico y por tanto político, abre nuevas perspectivas para el sujeto femenino como entidad que interactúa con la arquitectura y con los y las ciudadanos/as que usan el espacio, habitando a su vez la ciudad. En Trepar Edificios se crean nuevas posibilidades de habitat y uso del espacio público para el sujeto femenino, al mismo tiempo que desvela la naturaleza de los intereses que tradicionalmente lo regulan. La acción se documentó por varias cámaras simultáneamente. La exposición "Trepar edificios" a partir de esas grabaciones/residuos de la acción, reconstruye y dota de nuevos sentidos la acción para el contexto de una sala de exposiciones.
Xabier Arakistain. Comisario de la exposición.

