ARAKIS. EL GLAMOUR COMO COMPROMISO
7ka, suplemento del Gara. 2003ko ekainak 15.
Texto: ARTURO F. RODRIGUEZ. Fotos: GAÜECA.
.jpg)
Entre lo masculino y lo femenino, o batiendo bien ambas cosas, Xabier Arakistain, "Arakis", es un personaje peculiar con una tremenda carga de actividad cultural no exenta de glamour, de compromiso y reflexión crítica sobre la sociedad que nos toca vivir. Desde la escritura y los planteamientos del Arte, Arakis aporta una lúcida visión sobre nuestra circunstancia actual.
Encontramos un hueco en la emprendedora labor de Arakis para esta entrevista. Entre viajes y proyectos, su vida es un buen ejemplo de la movilidad cultural que caracteriza estos tiempos y de la necesidad comunicativa de ésta. En su casa de Bilbao La Vieja, un barrio igualmente móvil e inquieto, mantenemos una cordial conversación sobre su modo de entender las contradicciones cotidianas, a partir de las cuales construye su agudo discurso.
¿Él o ella?. ¿Cómo nos referimos a Arakis en esta entrevista?
Pues como mejor te parezca, a mi me da exactamente igual. Para mi un hombre y una mujer son exactamente lo mismo. A nivel personal no me parece que tengan ninguna relevancia ese tipo de
clasificaciones... vamos, que no me voy a ofender porque me trates en masculino o en femenino.
Tengo la impresión de que Xabier Arakistain es más masculino y Arakis más femenina...
Jajajajaja, no hay ninguna diferencia entre Xabier Arakistain y Arakis, en el carnet pone el nombre completo, pero desde pequeño en el colegio me llamaban Arakis, como a otro le llamaban Beris, de Beristain... así que ya ves que no hay ningún misterio. La gente que no habla euskera piensa que es un apodo, que es un nombre griego o algo así, es muy divertido las películas que se monta la gente, es la ventaja de tener un apellido euskaldún, crea mucha confusión. Pero ya ves que viene del colegio y como todo el mundo me llamaba Arakis me acostumbre, además me gusta como suena, corto, contundente y exótico, jajaja... Pero, vamos, que firmo y me presento de cualquiera de las dos maneras indistintamente.
Sin embargo por su parte hay un uso, una función de esta ambigüedad...
Vamos a ver, no es que no me interese la polémica, pero esa "ambigüedad" si es que la hay, no la uso. Simplemente está ahí. Yo me he construido así como persona. Cuando tenía 13 años, que al menos yo es cuando tomé varias decisiones trascendentales, estábamos en plena explosión del punk. Fueron buenos tiempos para formarse, ¡que energía!... de repente, había un montón de gente alrededor gritando que eran diferentes y expresándolo a través del aspecto corporal, pero tampoco encajábamos en los modelos estereotipados de homosexuales, mujeres o travestis que había entonces y contra los que nos rebelábamos frontalmente. Y viéndolo desde ahora, no me parece que hayan cambiado demasiado los estereotipos y yo, la verdad, sigo sin verme reflejado en ninguno de esos estereotipos. De todas maneras eso de "mosquear" a la gente me parece muy sano, a mi por lo menos me gusta replantearme las cosas y en ciertos temas la ambigüedad me parece muy interesante, las cosas no suelen ser nunca ni negras del todo ni blancas del todo, pensar y dar que pensar me parece muy bien.
Le interesa mucho el punk...
En el punk inglés había mujeres, gays y travestis haciendo cultura y con una pinta fantástica, totalmente opuesta a los cánones estéticos imperantes y que hablaban de muchas cosas a la vez, desde luego también de sexo. Pero el sexo no era lo más importante y si lo era, eran las sexualidades disidentes y los cruces de género, lo que más nos interesaban. Ahí surgieron personajes como Boy George, Peter Burns de Dead or Alive, Leigh Bowery o Divine en América y Fanny Mcnamara más cerca. En todo el punk y el afterpunk el travestismo era un canon más de belleza, pero entonces no lo llamábamos así, no nos interesaban las etiquetas porque las etiquetas limitan. Y en gran medida sigo pensando lo mismo. Aunque, me interesa el uso estratégico que pueden alcanzar las etiquetas porque, claro, es evidentemente a través de las etiquetas como se reivindican los derechos identitarios.
Estás hablando de cuestiones de identidad...
Está demostrado científicamente, por la Ciencia seria con mayúsculas, que las identidades son constructos sociales, que no naturales, y que por lo tanto esas identidades cambian en la cultura y en el tiempo. La identidad aglutina un montón de categorías distintas, nos definen muchas cosas, pero cada persona prioriza una categoría sobre otra en su "ranking" personal. Por ejemplo, se puede dar el caso de una persona negra, gay y marxista y que prefiera manifestarse en favor de los derechos de los negros que en los de los gays o de los marxistas, que aunque forman parte de su identidad, digamos total, quedan relegadas a un segundo o tercer plano. Eso depende de cada persona, hay gente que ha enfocado su vida desde la categoría étnia, eso en Euskal Herria se comprende perfectamente...
¿Estas cuestiones son las que han ido definiendo su formación y sus intereses, digamos, profesionales, no es así?
Desde luego a mi, nunca, ni se me ha pasado por la cabeza llevar una doble vida. A mi no me gusta nada sentirme encerrado y menos en un armario y he hecho todo lo posible para que mi vida personal y la laboral vayan juntas.
¿Cómo surgió, por ejemplo, la exposición "Trans Sexual Express", que tanta repercusión ha tenido?
Fue la primera exposición que comisarié. En aquella época yo estaba preparando mi tesis doctoral y ya me
había convertido al feminismo, estaba leyendo "La política de las mujeres" de la filósofa Amelia Valcárcel y pensaba... ¿qué puedo hacer yo para aportar un granito de arena?, ¿cómo se puede intervenir en lo social aplicando esos conocimientos?. Y elegí el camino más corto, casi todas mis amigas y amigos son artistas de una u otra disciplina y además mirando el panorama del arte vasco en aquel momento entre los artistas de mi generación se estaba tocando el tema de las identidades reiteradamente, así que dije, voy a hacer una exposición de arte contemporáneo. Fue algo que surgió desde el punto de vista militante. Yo aluciné, porque para ser una cosa de artistas vascos y vascas, tuvo una gran repercusión en el Estado. Luego fue a Gijón y luego me invitó Rosa Martínez una de las "top curator", a hacer internacional el proyecto. Así, fue creciendo y todavía no ha acabado de itinerar, porque parece que por fin el año que viene la volveremos a montar en Méjico DF y Palm Beach. Es una muestra del interés que despiertan estas cuestiones en la sociedad, y de los nuevos derroteros que está tomando el arte contemporáneo. A partir de ahí me quedé en el arte.
En su labor como director artístico de la sala de exposiciones de Bilbao Arte, cuáles han sido las claves de su trabajo?
En Trans Sexual Express ya estaba la línea ideológica que estoy siguiendo en el arte. En primer lugar las programaciones o las exposiciones cumplirían la cuota de sexos escrupulosamente. En segundo lugar mi propósito es acercar el arte contemporáneo, que es una disciplina que contiene códigos a veces demasiado complejos, al mayor número de público posible. Pretendo colaborar a que arte y sociedad se vean como vecinas cercanas y el arte deje de ser una disciplina elitista. A mi me interesa el arte como aparato cultural, me interesa el arte como parte de un contexto social y cultural y me interesa el arte como postura individual y subjetiva frente al contexto social y cultural. Tenemos una tradición artística que se basa en el concepto del artista genio que las Ciencias Sociales denominan la ideología carismática del arte, de este modo el artista es un genio que está al margen de lo social, etc... y a mí todo esto me parece una tomadura de pelo espectacular. Lo más terrible es que hoy en día es un mecanismo que siguen utilizando incluso algunos artistas jóvenes. Si el arte que produce una sociedad es parte de esa sociedad y se regula por esa sociedad, por qué no podemos exigir por ejemplo a las instituciones o a un director de un museo que en la programación de ese museo la mitad de las artistas sean mujeres?
¿Cree que cubriendo la cuota ya se salvan esas diferencias?
Yo creo que es un método muy útil para conseguir la tan traída y llevada igualdad entre hombres y mujeres y para corregir los abusos que se cometen contra otros colectivos también marginalizados. Quizá no sea la solución final ni definitiva, pero estoy completamente a favor de esas medidas drásticas para conseguir unos mínimos. Y por otra parte, también estoy muy pendiente de que en la programación expositiva se utilicen lenguajes, ilustraciones y formas no sexistas ni discriminatorias.
¿Tener que cubrir la cuota no puede ir en contra de la unidad de la exposición, del resultado final, no puede resultar a veces forzado?
No, ¿por qué? A mi lo que me parece realmente forzado es seguir ignorando a la mitad de la población y quedarte tan ancho. Hombre, si planteas una expo sobre los hombres artistas de Gijón pues si que te queda forzado, pero ¿tiene algún interés esa exposición?. Es que de verdad, vamos a ver, plantees una exposición desde la perspectiva que sea, de contenido, de concepto, de disciplina, formales, de proceso creativo, de tecnologías, de lo que sea... si sabes mirar bien entre la población de artistas siempre te vas a encontrar mujeres que tengan cabida en la expo. El esfuerzo es tomarte el tiempo para mirar con otros ojos los mundos del arte.
En su texto "glamour y pose", destaca algunas cosas que están muy presentes en los medios de comunicación actuales...
Eso lo escribí para una mesa redonda en ARCO que llevaba ese título. Cuando escribí esa ponencia no existían los "shows" televisivos que ahora acaparan la audiencia, y que no me atrevo a valorar porque no lo conozco lo suficiente, aunque me parece a mi, así de lejos, que eso de Hotel Glamour cumple la función de los bufones en versión actualizada. Lo que yo decía en esa ponencia es que el glamour en su sentido tradicional es un pliegue del poder hegemónico, hace que resulte atractiva la estructura social imperante a la vez que la apuntala. No sé... pues todo el rollo Isabel Preysler y esas cosas, pero que desde la segunda mitad del siglo XX han surgido comunidades que han utilizado la estrategia del glamour para enfrentarse al poder dominante o para hacerse un hueco en él. Y citaba dos casos: el de las drag queens del Harlem neoyorquino y el de las mujeres en el punk.
Eso que dice de las Drag Queens me llama mucho la atención.
El término drag queen en la cultura anglosajona engloba a travestis, transexuales y gays afeminados y las drag queens del Harlem neoyorquino se inventaron el Voguing que se hizo tan famoso en los 90. No nos olvidemos que las Drag Queens neoyorquinas son gente con mucho... carácter, fueron ellas las que comenzaron la famosa rebelión de Stonewall. Pues, este sector de la comunidad negra, gente que están en los estratos sociales más bajos, ve cómo viven los ricos en series como "Dinastía" o "Dallas", o miran en la revista Vogue ese ideal de glamour que corresponde a las clases altas, blancas, etc... El Voguing, que es un baile que surge de imitar las poses de las modelos que salen en el Vogue, es una manera de revelarse contra esa idea de lujo que nunca van a alcanzar y lo hacen devolviendo "otra" idea de glamour. Nace de un problema de clase.
¿Esta idea de glamour como instrumento divergente, como proceso de transformación social, es posible hoy?
Pues supongo que lo es en tanto en cuanto toda una comunidad este dispuesta a expresar unos valores propios a través de una estética distintiva. No sé... cuando menos te los esperas sale alguien... mira, lo mismo pasó con el punk. También el punk tiraba toda esa idea de glamour tradicional por tierra y en concreto las mujeres se convirtieron en iconos glamurosos a partir de su propia concepción del glamour, de ahí salieron gente como Siouxsie o Alaska. Pero son glamurosas porque toda una comunidad les ha valorado e imitado, se han convertido en verdaderos referentes para esas comunidades.
¿Cree que en los 90, el glamour de las "drag queens" ha servido para popularizar las teorías feministas?
El fenómeno de las drag queens que hemos conocido aquí, lamentablemente no tiene nada que ver con el fenómeno anglosajón que a mi me interesa y sinceramente no creo que las "drag queens" hayan hecho nada por acabar con la discriminación de las mujeres, o al menos el fenómeno mass mediático de las "drag queens" tal y como lo hemos vivido aquí. Aquí ha sido una moda importada que quedaba totalmente descafeinada en la aduana. Aquí tienen un discurso sin ninguna intención revolucionaria, han caído en el Pepe de día Vanesa de noche. De Pepe no se suele saber nada y a Vanesa lo único que le preocupa son las plataformas que se va a poner esa noche, no tienen ganas de cambiar... yo creo que nada. Pero en la escena internacional es más complicado de analizar, yo por ejemplo sí creo que Rupaul es un personaje revolucionario.
¿Por qué?
Por cómo construye el discurso que despliega a los medios de comunicación, siempre tiene una cuña, siempre tiene un... por ejemplo, la teórica Judith Butler, que en buena medida ha marcado los 90 en cuanto a la identidad, dice que el género es una performance, y esto es bastante complicado. Pues bien, Rupaul se hizo muy famoso por decir que él nació desnudo y que a partir de ahí todo era drag. Es una manera genial de condensar todo el pensamiento de Judith Butler sobre el
género.
Las comunidades anglosajonas que tienen una tradición más larga en ese sentido, sí que han tenido, yo creo, un potencial revolucionario, y sí que creo que han llegado a cambiar alguna cosa, Rupaul viene detrás de Divine, de Boy George, de Jayne County... y claro, perdona, pero Paco España y Psicosis González, que tienen todo el derecho a vivir como les de la gana y que me parece perfecto, pues no tiene nada que ver. Pero en cuestiones de sexo es que hay un abismo entre la cultura hispana y la anglosajona, no es una casualidad que las sufragistas surgieran en Londres en el XIX.
¿Pero qué es lo revolucionario de una Drag Queen?
Mmmmm, a mi no me gusta nada el término Drag Queen tal como lo conocemos aquí. Bueno, lo interesante del travestismo es que subvierte la relación que el patriarcado establece entre las categorías de sexo, género y sexualidad. Se supone que si eres de sexo varón tienes que tener el género masculino, comportarte, vestirte, pensarte, etc., como se supone que lo tiene que hacer un hombre, o sea masculino y tu orientación sexual debe ser heterosexual y acostarte con mujeres-femeninas-heterosexuales. Como han explicado las antropólogas feministas el patriarcado utiliza este correlato para someter a las mujeres y margina sistemáticamente a quienes no lo cumplen. Porque el patriarcado está basado en la idea de que el sexo es natural y cualquiera que atente
contra esa idea decimonónica es un peligro para su sistema. Pues bien, tener esas tres categorías disociadas, ser consciente de ello y echar para adelante, es revolucionario.
¿Siempre ha sido reacio a tratar estos temas en los medios de comunicación?.
He aceptado hacer esta entrevista porque te conozco y sé que te interesa mi punto de vista, me pareces un profesional cualificado y una persona progresista, jajaja cómo suena, eh?. Bueno, y sobre todo, has aceptado que yo supervise el texto final. En realidad en los medios de comunicación no se puede hablar de nada en profundidad, lo que interesa no es la argumentación o el conocimiento que hay detrás de un discurso, lo que interesa es el espectáculo. Como decía Guy Debord vivimos en la sociedad del espectáculo y desde luego la de ahora es un espectáculo bochornoso y a mí no me apetece hacer un espectáculo de quinta de ningún tema serio, si por lo menos se tratase de hacer un buen espectáculo, eso sería otra cosa.
¿Tan mal te han tratado los medios de comunicación?.
Yo trabajo con los medios de comunicación para hablar de las exposiciones y como me relaciono con profesionales que trabajan la cultura, pues me va bastante bien. Aún así fíjate, hace un par de meses en un reportaje sobre ARCO que hizo un periodista norteamericano muy simpático para el dominical de El Mundo me describía como persona genial y no se qué otros piropos y luego decía "loca", supongo que para dejar claro que le parecí gay o travesti o algo... Y otra vez también en El Mundo me llamaron Drag Queen. Me consta que en los dos casos lo hacían con "cariño" para que pareciera más moderna o algo, pero son dos ejemplos del nivel de infantilismo intelectual que tenemos en los medios de comunicación y del inconsciente machista de buena parte de las supuestas gentes progresistas. Y tanto lo uno como lo otro me saca de quicio. Hay que tener mucho cuidado con el lenguaje. ¿Cómo que loca?. Según los últimos varemos de la OMS yo no entraría en la categoría de loca porque no tengo mis facultades mentales perturbadas y no me hace ninguna gracia que me llamen Drag Queen, ¿cómo que Reina?, yo desde luego prefiero una republica.


