NUEVAS COREOGRAFIAS PARA UN PRESENTE ACTUALIZADO
ARCO Noticias nº 25. Otoño 2002.

Es un verdadero placer celebrar que Manu Arregui (Santander, 1970) haya vendido las cinco copias de su video "Coreografía para 5 travestis" en su primera comparecencia en ARCO. Aunque el mercado no es de ninguna manera un juez que respete demasiado, y menos en los tiempos que corren, que un disidente acceda a él siempre es un triunfo especial, un signo de que las cosas pueden cambiar. Y de hecho, las cosas están cambiando, al menos en algunos sectores del nuevo arte. Manu Arregui pertenece a la nueva generación de artistas que ve en el arte un instrumento para la transformación social, un aparato, que interactúa y comparte espacio con otros como el cine, la publicidad, la moda, la música popular, etc. Un nuevo arte que responde a un nuevo entorno social y cultural marcado por el desarrollo y la proliferación de nuevas tecnologías y abarrotado de un exceso de información, aunque mayoritariamente oficialista. Por eso, los y las artistas más innovadores del presente se replantean constantemente las categorías de arte y artista con el objeto de sortear la confusión y hacer llegar sus mensajes a las audiencias preservando la función (de critica y renovación) social del arte. Manu Arregui es uno de ellos, produce toda su obra desde su modesto PC y se ha especializado en el modelado digital en tres dimensiones, un terreno asociado a los video juegos y a la industria del entretenimiento de Hollywood, dos campos cruciales para la transmisión ideológica a los sectores más jóvenes. Además, ya antes de contar con la confianza de una galería (recientemente ha sido fichado por Espacio Mínimo, Madrid, una de las galerías más interesantes de nuestro país) tenia sus obras de arte "colgadas" en su magnifica página web www.manuarregui.com formando parte de una red de relaciones alternativas que en los últimos años se han generado alrededor de internet.
Desde principios de 2001 se puede visitar "Coreografía para 5 travestis" una serie de ficheros html y tecnología flash que tras una página de bienvenida y presentación se divide en tres subpáginas; fotogramas, el video y amor. En "Fotogramas" se presenta una selección de fotogramas del video que funcionan como una serie fotográfica, en "El Video", el ordenador se convierte en un monitor y se puede contemplar el video en su formato natal, el digital. Y en "Amor" el artista incluye documentación sobre las referencias que han influenciado la obra: Esther Williams y sus films de escuelas de sirenas, Aubrey Beardsley, Gilbert and George, Horst P. Horst, Herney Gearon, Pierre Moliner y Regina Relang. No es extraño que el artista tenga un interés manifiesto en explicar el contexto artístico en el que surge la obra ya que al hacerlo se produce una interacción de significados que genera un apasionante flujo de construcción de sentido(s). Como en la vida real, las imágenes del video se solapan con la memoria histórica y con otras fuentes que nos bombardean simultáneamente. La serie y el video cobran nuevos matices cuando contemplamos las imágenes de "Amor", y estas se transforman cuando contemplamos el video. Las tres subpáginas se deconstruyen entre sí para mejor construir un discurso complejo de múltiples aristas.
En su página web, Arregui, deja claras sus intenciones, se propone jugar con los elementos que han fundamentado la cultura del presente, con especial atención a la gay, a través de la relación amor-odio que mantiene con los géneros y artistas que la han edificado. Revisitando a quienes ya consideramos maestros recoge los mensajes que hemos asimilado obligándonos a repensarlos y al contextualizarlos en el presente pretende liberarse de lo que él denomina las estrategias autodestructivas: "hemos cargado con el peso de las obsesiones de los grandes creadores, haciéndolas nuestras, mitificando y copiando hábitos autodestructivos."
Naturalmente, lo que ha funcionado en el mercado del arte ha sido el video, que llegó a ARCO tras el "Trans Sexual Express Budapest 2002" y después de haber formado parte del proyecto "Arte y Electricidad" y ser distribuido con la publicación alternativa cultural NEO2. Pues bien, el video, que se enfrenta a la idea de la sexualidad con el principal objetivo de que la pieza represente una celebración de la vida, es una fiesta en blanco y negro al estilo de los primeros musicales de Hollywood estructurada según el binomio ocultar-revelar que en el lenguaje fílmico se plasma en el fuera y dentro de campo. Siguiendo las notas de The Embassy Waltz, de Stanley Holloway (My Fair Lady) se suceden planos de manos y piernas hasta revelar el tronco al que pertenecen, focalizado en los genitales, que orinan en la apoteosis final. Así, descubrimos que lo que parecía ser no es y que lo que es está más ligado de lo que creemos al parecer. Mediante este ejercicio consigue derribar las preconcepciones sobre el sexo, el género y la sexualidad de corte naturalista, al mismo tiempo que cuestiona la sexualidad objetualizada y fetichista, subvirtiendo el lenguaje que habitualmente las configura. Manu Arregui juega con todos estos elementos organizándolos en una nueva coreografía, su coreografía para un concierto de un presente más plural.
Xabier Arakistain. Comisario de arte.

